22 noviembre 2008

La Dieta del Agua

Dieta que acelera la perdida de Peso


beber agua con el estomago vacio
Dieta del agua


El último descubrimiento sobre el agua puede interesarte, pues se trata de increíbles beneficios para tu peso, tu salud y tu look.

Se sabe que nuestro cuerpo es casi 80% agua al nacer y que terminamos con 50% al morir. El agua es, en su mayoría, lo que compone nuestro cuerpo toda nuestra vida. Cada vez se conocen más estudios sorprendentes acerca del agua: que esta tiene memoria, que podemos "grabar" información en ella y que la mayoría de las enfermedades están relacionadas con falta de agua y deshidratación.

Beneficios de la hidratación


Rehidratarte adecuadamente puede:

* Incrementar la concentración y la claridad mental más del 20% en menos de 30 minutos al beber agua.
* Aumentar 89% el nivel de energía en tu organismo en 24 horas.
* En 72 horas, mejorar el ciclo del sueno y tu humor.
* Si mantienes durante 4 dias una buena hidratación la resistencia para el ejercicio aumenta notoriamente.
* Si conservas la hidratación adecuada por 1 o 2 semanas pueden desaparecer dolores crónicos como los de espalda y articulares.
* En 3 semanas de beber cantidades apropiadas de agua, pueden sanar las ulceras pepticas.

La clave: hora y temperatura

En el último estudio, los científicos descubrieron que la temperatura del agua y la hora de beberla tienen resultados asombrosos en la perdida de peso.

Seguramente has escuchado muchas veces que beber 8 vasos de agua al día es lo ideal y que debemos mantenernos hidratados para estar sanos, pero el descubrimiento del agua y la perdida de peso no se trata solo de cantidad; el secreto es alternar agua a diferentes temperaturas -caliente, tibia y fría- durante el día, ya que las distintas temperaturas desempeñan una función muy distinta en la regulación del peso.

Al hacer esto, se acelera el proceso de adelgazamiento y se dice que se potencializa hasta un 50% la perdida de peso. En las investigaciones que se llevaron a cabo en la universidad de medicina de Baltimore había mujeres que llegaban a bajar hasta kilos por semana durante el experimento de alternar temperaturas cuando solo con dieta estaban bajando 2 kilos.

Tomar un vaso de agua cada hora es esencial para no subir de peso.

Tips que purifican

Para empezar, toma 350 ml de agua caliente con medio limón exprimido y una cucharadita de raspadura de limón en ayunas. Deja reposar el agua unos minutos antes de beberla, pero que todavía este caliente.

Alterna traguitos de agua caliente y fría durante el día, pues funciona como hidroterapia. Una hora después del agua de limón, bebe un vaso de agua con hielos y repite este ciclo dos veces al día entre comidas (una vez en la mañana y otra en la tarde, no con los alimentos).

Comer frutas y verduras aporta agua al organismo, ya que 85% de ellas es agua. Las vitaminas y nutrientes que contienen, ayudan a perder todavía mas toxinas y a acelerar el metabolismo (los mejores: kiwi, pina, sandia, pepino, espinaca y jitomate).

Toma 1 vaso de agua tibia antes de cada comida, todo completo. Puede ser a temperatura ambiente.

Agua Caliente
Función: Desintoxica el organismo

Mecanismo de Acción: Cuando aumentan los niveles de toxinas en el cuerpo, estas se concentran en órganos vitales como el hígado, los intestinos, el sistema linfático y la piel, para poder eliminarlas. Al acumularse en esos órganos, el metabolismo disminuye, la quema de calorías se reduce, el agua caliente aumenta la temperatura del tracto digestivo y con esto, sus movimientos (persitalsis), los cuales hacen que se promueva la circulación de toxinas del hígado hacia el sistema linfático y de ahí a los intestinos, donde es fácil desecharlas. Al mismo tiempo, aumenta la temperatura del cuerpo, abre los poros y deja salir las toxinas acumuladas en la piel.

Agua Tibia
Función: Suprime el apetito

Mecanismo de Acción: Cuando el agua tibia llega al estomago, este órgano registra la sensación de satisfacción mucho mas rápido que con agua caliente o fría, porque el agua a temperaturas extremas "prende" un mecanismo de defensa en el cerebro y el agua tibia no lo hace. Se puede tomar mas rápido y en mayor cantidad, por lo que el estomago se expande mas rápidamente estimulando el nervio vago, "apagando" la sensación de hambre. También se absorbe más rápido que el agua fría o caliente, así que de esta forma no se instala en el intestino tanto tiempo como las otras temperaturas, esto genera que se absorba más lento la glucosa hacia la sangre y se estabilice más tiempo, lo que reduce los antojos y las tentaciones.

Agua fría
Función: Acelera el metabolismo

Mecanismo de Acción: Cuando te tomas un vaso de agua fría, aumentas el 3% de quema de calorías en tan solo 10 minutos y se mantiene elevada por los siguientes 30 minutos, porque el cuerpo tiene que gastar calorías "calentando" el agua fría para poder absorberla y que sea utilizada por las células. Este proceso toma una gran cantidad de energía, que el cuerpo toma a partir de las calorías procedentes de la quema de los alimentos y la grasa acumulada en tu cuerpo.

19 noviembre 2008

Famosas contra la talla 0

Luchan contra falsos ideales de belleza

Vivimos en la 'Era de la Insatisfacción'. No nos satisfacen nuestras parejas ni nuestros empleos, pero por sobre todo, no nos satisfacen nuestros cuerpos. Gran parte de la insatisfacción la causan los medios empeñados en imponer un precepto de hermosura esquelética que pocas pueden alcanzar. La frustración al no poder realizar lo irrealizable lleva a muchas mujeres a sufrir desórdenes alimenticios que pueden llegar a matar a una persona. Por eso muchas estrellas le han declarado la guerra la talla 0.

El precio de la fama

¿Qué ganan los medios con promover pautas de belleza imposibles y poco saludables? La doctora Kimberly Dennis, psiquiatra y directora de Timberline Knolls, un centro para pacientes con trastornos alimenticios, tiene una teoría interesante. "Los medios giran en torno al sensacionalismo, buscan lo diferente y lo raro. Imponer como norma una imagen física irreal es una excelente manera para crear sensacionalismo y controversia".

Celebres y anoréxicas

Es esa controversia la que empuja a millares de mujeres a la bulimia, anorexia e incluso la muerte. Lo vemos en las noticias diariamente y a veces las víctimas son jóvenes famosas. En el 2006, la agencia Efe informaba por separado de la muerte de dos jóvenes modelos, una brasileña y otra uruguaya. Estos hechos despertaron la conciencia del mundo, principalmente el del modelaje, de los peligros de la anorexia. Desde entonces las pasarelas de Milán y de Madrid han vetado a las modelos talla 0.

Si todas las pasarelas del mundo siguieran su ejemplo pondrían a rostros emblemáticos del modelaje como Naomi Campbell, Giselle Bundchen, Claudia Scheiffer y Kate Moss fuera de la industria. Es comprensible entonces que otras pasarelas internacionales como la de Roma, la de Londres, y las de Estados Unidos no se hayan adherido a esta medida.

En una sociedad tan visual que raya en lo superficial, hacer dietas constantes, subir más de peso o desarrollar un trastorno alimenticio puede ser igualmente trágico y peligroso.

Un artículo de Notimex, "Bellas, famosas y...anoréxicas", describe cómo los desórdenes alimenticios le pueden ocurrir a cualquiera. Britney Spears sufrió de bulimia, la actriz Christina Ricci luchó contra la anorexia, al igual que la princesa Victoria de Suecia, y esa enfermedad quitó la vida a la cantante Karen Carpenter.

En México se ha creado una campaña nacional en contra de los trastornos alimenticios y sus causas. Con el lema de "Di no a la talla 0", el movimiento tiene como representante a la ex Miss Universo Lupita Jones y a actrices de telenovela como Patricia Manterola y Vanessa Guzmán, quien sufrió de anorexia, al igual que Anahí. La integrante de RBD por años luchó contra este mal y ahora busca crear conciencia siendo portavoz de una campaña contra la anorexia.

Otras actrices que también han tenido el valor de hablar sobre su padecimiento son Patricia Navidad y Alicia Machado. La ex Miss Universo creó fama por sus problemas de sobrepeso que al final terminaron empujándola a la bulimia y la anorexia. Un cuadro común entre famosas y las no famosas.

¿Crees que vetar a las modelos talla 0 ayude a evitar la anorexia?

Los estudios demuestran que hay mujeres que aparentan estar satisfechas con su apariencia física, pero tras ser expuestas a imágenes de modelos delgadísimas, experimentan un cambio y se ven libras y llantitas de más que antes no notaban. Estos estudios y otros parecidos han sido incluidos en la tesis universitaria de Crystal Decoytis, que pronto espera publicar bajo el título de Media Conssumption and Image Dissatisfaction.

Esta comunicadora, que trabaja para la firma de relaciones publicas R&J Public Relations, ha hecho una larga investigación sobre las imágenes de los medios y sus efectos en la psiquis del público. Una de sus teorías es que las imágenes siempre van dirigidas a un público masculino y para que la mujer sea el objeto de la 'mirada masculina' debe ser "joven, flaca y sexy". Es por eso que las modelos tienen que ser extremadamente flacas. ¿Pero también la mujer promedio?

Al menos eso cree la mayoría del público femenino bombardeado por ese mensaje y forzado a hacer algo para alcanzar un ideal de extrema esbeltez. Susie Shina es una ex modelo, coreógrafa y bailarina que conoce bien las presiones del mundo de la farándula. Su historia podría ser la de cualquier mujer que se ha enfrentado a la tarea titánica de mantener un peso irreal, hasta que un día llegó a pesar 200 libras.

Hoy ha recuperado su figura y trabaja como monitora de fitness. Su amarga experiencia la ha llevado a la publicación de dos libros de autoayuda: 60 Second circuits: 1000 Ways to get your body back!, y Fit Enough!, pronto a salir al mercado. A pesar de ser parte de la industria del fitness, Susie la hace responsable de sembrar el descontento del público con sus cuerpos.

"Los medios y la industria del fitness nos inundan con mensajes de que necesitamos perder 10 libras de inmediato. A través de correos electrónicos, infomerciales, productos y las tapas de revistas, nos tienen siempre bajo ataque. La idea general es de que estamos descontentos con nuestros cuerpos y que ellos pueden arreglarlos".

"La campaña contra la obesidad es como la lucha anti-drogas… nunca va a ganarse, porque si se solucionara el problema, los programas especializados no recibirían fondos ni las compañías venderían productos”, finalizó Shina.

Llevar un diario de lo que comemos adelgaza, y mucho.




Una investigación realizada en Estados Unidos indica que llevar el control diario de lo que comemos nos puede hacer perder el doble de peso durante una dieta, al ser más conscientes de lo que ingerimos en realidad a lo largo del día.

El estudio, llevado a cabo por el Centro de Investigación de la Salud Kaiser Permantene, en Portland, Estados Unidos, y publicado en "American Journal of Preventive Medicine", se realizó durante seis meses en 1.700 participantes que debían seguir una dieta rica en vegetales y baja en grasas, además de realizar media hora diaria de ejercicio.

La media de peso que perdieron durante el periodo mencionado fue de 5,9 kilos, pero se observó una gran diferencia entre los que apuntaban diariamente lo ingerido y los que no lo hacían: los primeros perdieron hasta el doble de peso. Jack Hollis, responsable de la investigación, añade que "cuantos más registros de alimentos incluían en el diario, más peso perdían".

Las razones de este comportamiento podrían ser varias. Por una parte, Keith Bachman, otro de los responsables del mencionado centro de investigación, señala que "el registrar lo que comemos nos hace ser conscientes de nuestros hábitos y pensar que es posible cambiarlos".

Porque se da con frecuencia el caso de que comemos más de lo que creemos, sobre todo entre horas. Se es consciente de lo que aparece encima del plato, pero ese par de galletas "rapiñadas" al pasar por la cocina o esos trocitos de queso comidos distraídamente mientras cocinamos pesan en nuestro estómago, pero no quizá en nuestro cerebro. A la hora de comer, lo hacemos como si estuviéramos en ayunas sin ser cierto.

Podría ser un efecto similar al ya conocido y demostrado de que se come menos si se come despacio, porque se es más consciente de que nos estamos saciando. El apuntar con cuidado todo lo ingerido, incluyendo estos pequeños "regalos" que nos hacemos, nos hace ser más conscientes de lo que hemos comido al final del día.

Otra posibilidad es la influencia que puede tener en nuestro comportamiento el hecho de mostrar nuestros logros y fracasos a los demás, ya que los participantes tenían, no sólo que apuntar todo lo que comían, sino también mostrarlo a los otros participantes en reuniones semanales de apoyo.

Este estudio es una muestra más de la importancia de lo psicológico en el control del peso. Cuestiones como marcarnos objetivos, controlarlos, mostrar nuestros éxitos a los demás e intentar cambiar hábitos son fundamentales a la hora de adelgazar. No todo es medicación, hormonas y cálculo de calorías.

Fuente: adelgazar.net

18 noviembre 2008

Comer demasiado por la noche

La sensación de inapetencia durante la mañana y de gran apetito en la cena y por la noche caracterizan el síndrome del comedor nocturno



Las personas que sufren el llamado "síndrome del comedor nocturno" (night eating syndrome) tienen diversos puntos en común: inapetencia durante la mañana, incluso apenas comen en la primera mitad del día, y fuerte apetito en la segunda parte de la jornada. Esto les conduce a comer demasiado en la cena y durante la noche. A estos síntomas se suman otros, como el insomnio y los frecuentes despertares nocturnos, acompañados en muchos casos por la sensación de hambre y la necesidad irrefrenable de comer.


* Autor: Por MAITE ZUDAIRE

* Fecha de publicación: 10 de noviembre de 2008

En las consultas de dietética y también en las de psiquiatría encontramos personas con un comportamiento alimentario anormal muy definido. Cuentan con preocupación y angustia cómo el momento del día en el que sienten que pierden el control por la comida es durante la noche, no exclusivamente a la hora de la cena, sino en el transcurso de la noche. Son personas que sufren insomnio y se despiertan varias veces con sensación de tener mucha hambre (hiperfagia), lo que les lleva a levantarse de la cama y comer. Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario caracterizado por una desincronización de los patrones de ingesta de alimentos, que se observa en un elevado porcentaje de personas obesas.

Pequeños tentempiés nocturnos

Al comer a esas horas, el organismo concentra su energía y sus esfuerzos en el proceso de la digestión, lo que perturba el sueño y hace que sean tan habituales los despertares nocturnos; así se consolida el círculo vicioso. A este comportamiento característico se suma la anorexia, entendida como falta de apetito que sienten durante la mañana e incluso durante la primera mitad del día. Todas estas características conforman en clínica lo que se ha denominado "night eating syndrome" o síndrome del comedor nocturno.


Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario que se distingue claramente de la bulimia nerviosa por varios aspectos como el momento concreto de la ingesta (sólo por la noche); la ausencia de acciones compensatorias (vómitos, uso de laxantes y diuréticos) y porque la ingesta de alimentos, aunque se haga en repetidas ocasiones a lo largo de la noche, consiste en pequeños tentempiés en cada ocasión, más que en un atracón o una comilona. Ahora unas pocas galletas, luego un vaso de leche, más tarde una loncha de jamón con pan...


Por otra parte, la particular desincronización del patrón de comidas, es decir, el hecho de que la persona apenas coma durante el día y concentre la ingesta alimentaria por la noche, es lo que diferencia a este trastorno de otro denominado "trastorno por atracón" o "binge eating". En este último caso, casi de manera inconsciente, se trata de calmar con alimentos un estado de ansiedad o euforia mal canalizado, que puede haber comenzado por razones muy diversas. La persona busca en la comida el placer esperado o deseado en cualquier momento del día.

Riesgo evidente de obesidad

Aunque el consumo de alimentos tras cada "despertar" no es excesivo, si el hábito se acentúa, con el tiempo este consumo de energía de más se traduce en aumento de peso, que puede ser el primer paso para el desarrollo de obesidad. La asociación entre la obesidad y este síndrome se ha constatado en el mayor estudio controlado realizado hasta el momento que analiza los patrones de sueño y alimentación en pacientes obesos.


En la investigación, llevada a cabo desde el Weight and Eating Disorder Program, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, en EE.UU., se observaron diferencias sustanciales en el patrón de consumo alimentario entre el grupo control y el grupo de pacientes con síndrome de comer por la noche. Los investigadores comprobaron cómo la ingesta de energía en las primeras ocho horas del día (de las seis de la mañana a las dos del mediodía) suponía un promedio de tan sólo 575 kcal en los 46 pacientes con síndrome frente a las 1.082 kcal de los 43 pacientes obesos del grupo control.


Para ser conscientes del poco consumo de alimentos durante esta primera parte del día, cabe decir que las 575 kcal se pueden alcanzar con la ingesta de un desayuno que incluya un vaso de leche entera con café y azúcar, un sándwich de jamón y queso manchego y un vaso de zumo de naranja.


En el estudio, tras analizar la ingesta alimentaria de la segunda mitad del día (desde las dos del mediodía a las diez de la noche), no observaron diferencias relevantes, mientras que sí hubo un cambio reseñable en el consumo alimentario entre ambos grupos por la noche. Mientras que la ingesta energética en las últimas ocho horas (de las diez de la noche a las seis de la mañana) en los pacientes con síndrome rondaba las 600 kcal, en el grupo control tan sólo fue de alrededor de 120 kcal.


Un dato relevante es que la ingesta total de energía a lo largo de todo el día fue prácticamente similar en los dos grupos. Tras analizar los resultados se observa la asociación tan evidente que existe entre este trastorno y la obesidad. Cerca de la mitad de los pacientes diagnosticados con este síndrome tenían un peso normal antes de la aparición del trastorno alimentario, lo que induce a pensar que este trastorno condiciona y/o favorece de manera relevante la aparición de la obesidad.


Según diversas investigaciones internacionales llevadas a cabo entre la población norteamericana, la prevalencia de este trastorno alimentario es muy superior en personas obesas (8-27% según distintos estudios) respecto a personas no obesas (1,5%), si bien se precisan más estudios epidemiológicos sobre esta problemática para conocer con más precisión la prevalencia real de este trastorno.


REGISTRO DE ALIMENTOS




Según los especialistas, a la hora de establecer un diagnóstico claro del síndrome de comedor nocturno se requiere que la ingesta de alimentos después de la cena suponga como mínimo la mitad de la ingesta de energía diaria. La manera de conocer con la máxima precisión esta información es que la persona anote todo lo que come a lo largo del día, que en nutrición clínica se denomina la técnica del registro de alimentos o "recuerdo de 24 horas".


Este tipo de análisis consiste en anotar a lo largo del día todos los alimentos ingeridos, de la forma más detallada posible en lo relativo a cantidades, tipo de alimento o modo de preparación, junto a la hora o el momento del día de su consumo. En el tratamiento multidisciplinar de los trastornos de la conducta alimentaria, tanto el psiquiatra como el psicólogo y el dietista coinciden en la utilidad de anotar al lado de los alimentos ingeridos los sentimientos o las sensaciones experimentados en el momento de la ingesta o de la elección de cada alimento (tristeza, euforia o aburrimiento, entre otros). Desde el Departamento de Psiquiatría del Center for Weight and Eating Disorders, se facilita on line al usuario la posibilidad de recibir información tras rellenar el "Night eating syndrome questionnaire", un cuestionario que ha sido validado por la clase médica para el diagnóstico de este síndrome.


Fuente: Consumer

16 noviembre 2008

¿Alguien tiene idea el tipo de sentimientos que despiertan estas fotos?






A mi particularmente me hacen sentir infinitamente obesa y no soy la única.

«La gordura no se la inventan, está dentro de sus mentes»

La psicóloga clínica Rosa Calvo habló ayer sobre los tratamientos en el día de clausura de las jornadas de Adaner

Rosa Calvo es psicóloga clínica y coordinadora de la Unidad de Trastorno del Comportamiento de la Alimentación del Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid. Allí trata casos de extrema gravedad de personas, la inmensa mayoría mujeres, afectadas por la anorexia y la bulimia. Con sólo echar un vistazo a los casos que llegan a su unidad, es posible hacerse una idea de la experiencia que tiene esta experta en los trastornos alimenticios.

El promedio de edad de las mujeres que han llegado a esta unidad de tratamiento es de 30 años. La mitad de ellas se encuentran inactivas, con una pensión de incapacitación.

El 63 por ciento tiene depresión, el 43% trastorno de personalidad y el 35% ha intentado alguna vez suicidarse. A pesar de este panorama, la psicóloga es clara y rotunda: «se puede hacer, existe una salida y se puede ayudar a las pacientes de larga duración».

En la segunda y última jornada del encuentro científico-sanitario sobre 'Atención a los trastornos de la conducta alimentaria:anorexia y bulimia nerviosas', organizadas en Jaén por Adaner, Calvo explicó a los presentes ciertas claves del tratamiento de estas enfermedades. Para empezar, dejó claro que cada paciente es una realidad distinta y que muchos de los conceptos que rodean tanto a la anorexia como a la bulimia son ambiguos.

Para empezar, ambas son a la vez enfermedades y trastornos. «Son enfermedades, pero si las entendemos como algo que nos ha venido, ese concepto nos cercena en la implicación por la que nosotros podemos hacer algo para salir de ahí».

Gravedad

También cada caso varía según la gravedad. Ésta será moderada si el paciente si el paciente tiene dificultades de autoestima y busca la misma en la imagen. En cambio, el caso es extremo cuando a través del trastorno lo que se intenta es encontrar identidad que sea controlable y estable. «Todos buscamos tener una buena apariencia, pero quien la busca con más perfección tiene más posibilidades de caer en esto», explicó la psicóloga.

Por otra parte, durante su alocución, Rosa Calvo también desmontó algún que otro mito que existe en torno a estas enfermedades. «Los padres no pueden mostrarse paternalistas, se sienten impotentes, pero eso no es malo, la decisión final en un tratamiento la tiene la propia paciente, son ellas las que tienen que salir de donde están. No pueden sentirse bien porque otros les den ánimos, sino porque ellas mismas se sientan bien».

Además, según palabras de Calvo, «se ha dicho siempre que estas pacientes son unas mentirosas y no termina de ser así». Y respecto a la gordura, «sí que está, no se la inventan, sólo que está en su mente no en su cuerpo».

15 noviembre 2008

El estrés crónico arrastra al 70% de la población al dulce y las grasas.

15.11.2008
La presión y la tensión liberan hormonas que inciden en la elección de los alimentos y la anorexia

M. GIMENO • VIGO

El estrés no sólo es un enemigo de la buena salud física y mental, sino también de la estética. Así lo demostró ayer en Oia-Baiona el doctor José Antonio Cabranes Díaz, del Hospital San Carlos de Madrid, que intervino en una mesa sobre transtornos de la alimentación, dentro de la XII Reunión Científica de la Sociedad Española de Nutrición.

Cabranes indicó que en una situación de presión crónica o intensa el 70 por ciento de la población incrementa la ingesta de comidas "agradables": dulces y alimentos ricos en grasas, frente al 30% que tiene la reacción contraria. Esta situación no se debe a un "capricho" de cada persona sino al modo de respuesta de los mecanismos biológicos porque se liberan hormonas como el cortisol que conducen a la obesidad por comer en exceso y otras que llevan a la anorexia. "Un elevado número de pacientes con obesidad no eligen su físico y afrontan el estrés como una amenaza", explicó el doctor Cabranes para indicar que la ingesta de comida "agradable" favorece la conducta adictiva a la comida. "Para muchas personas obesas dejar de comer es como un fenómeno de abstinencia similar al de las drogas".

El jefe de la unidad de Nutrición del hospital de Albacete, Francisco Botella, defendió la existencia de unidades de tratamiento de la conducta alimentaria, con la interacción de psiquiatras, psicólogos, endocrinos, auxiliares de enfermería y trabajadores sociales, como el mejor sistema de abordar el creciente número de casos, tanto de anorexia nerviosa como de bulimia. Reivindicó el papel fundamental de los médicos de Atención Primaria, así como de los colegios, para que se pongan en marcha los mecanismos de tratamiento para evitar una situación que asegura creciente, la muerte de pacientes por transtornos en la alimentación.

En este escenario Ovidio Vidal, del Hospital Juan Canalejo, presentó un estudio de 2005 de la sociedad gallega de endocrinología donde queda patente que los coruñeses padecen más obesidad y sobrepeso que los pontevedreses. El 27% de los ciudadanos de A Coruña tienen peso excesivo ante el 19 de Pontevedra. El 63% del norte presenta sobrepeso frente al 56 del sur. Recomienda motivar un estilo de vida que reoriente la conducta ante la comida.

El doctor Lorenzo Pousa Estévez modera hoy la mesa sobre dieta atlántica.

LAS CLAVES

Gasto sanitario similar al del tabaco

La sanidad pública destina cada año un 3% de su presupuestos a atender enfermedades derivadas de la obesidad. Esta cifra está muy próxima a la dedicada a las patologías del tabaco, que asciende al 3,7%, según han explicado los expertos en la reunión científica, al demandar cambios estructurales importantes en todo lo relativo al ejercicio físico, ya que el 60% de la población no realiza ninguna actividad.

Aprovechar la riqueza de la huerta gallega

El doctor Aniceto Charro es tajante al reivindicar las excelencias nutricionales de las verduras y frutas gallegas tan ausentes de los mercados y de los menús familiares. Asegura que una dieta prudente, provoca que el riesgo de padecer un infarto descienda en un 30%. Comparte la necesidad de implantar buenos hábitos alimenticios sin olvidar que en comer también existe un componente cultural y de placer .

28 julio 2008

Descubren el gen que hace que los obesos siempre tengan un buen apetito.

Científicos británicos han descubierto que un gen que comúnmente se relaciona con la obesidad actúa inhibiendo la sensación de saciedad, según indica un estudio publicado en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Los investigadores, del University College y el King's College de Londres, examinaron a 3.337 niños británicos de entre 8 y 11 años para comprobar si los que eran portadores de la variante de alto riesgo del gen, conocido como FTO, tenían el apetito alterado. El gen FTO fue identificado el año pasado también por científicos ingleses.
Han sido examinados 3.337 niños británicos de entre 8 y 11 años

Hasta ahora se sabía que el FTO estaba asociado con la obesidad, un trastorno con componente genético, pero lo que no se conocía era si actuaba influyendo la cantidad de comida ingerida o el número de calorías que se quemaban.

El gen modifica el apetito

Los resultados de este estudio, dirigido por Jane Wardle, del departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London, indican que "el gen actúa modificando el apetito, de manera que los niños del estudio que tenían dos copias de la variante de alto riesgo tenían menos probabilidades de que se inhibiera su apetito después de comer".

El FTO, apuntan los investigadores, es el primer gen común de obesidad que se halla en poblaciones caucásicas. Estudios anteriores demostraron que los adultos con dos copias de ese gen pesan, de media, 3 kilos más, mientras que las personas con sólo una copia pesan 1.5 kilos más que las que no lo tienen.

"Lo que hemos demostrado es que los niños con la variedad de más riesgo del gen tienen respuestas de saciedad más débiles", lo que significa que no se dan cuenta de cuándo están llenos, explica Wardle.

"No es que la gente que porta esa variante del gen automáticamente desarrolle un sobrepeso, pero tienen más tendencia a comer más de la cuenta", lo que les pone en una situación vulnerable en una sociedad llena de tentaciones, añade la investigadora.


Fuente: 20 minutos

16 junio 2008

El hambre nos 'protege' de la depresión.

* Un estudio, realizado en roedores, encuentra una asociación entre el estrés y la grelina

* Esta hormona actúa como mecanismo de defensa frente a la ansiedad y depresión

LAURA TARDÓN

MADRID.- Cuando el estrés aumenta, algunas personas sienten mayor sensación de apetito. Esto se debe a que la 'hormona del hambre' actúa como mecanismo de protección para reducir los síntomas de depresión y ansiedad producidos por el estrés, según se deduce de un estudio publicado por la revista 'Nature Neuroscience'.

La relación entre el estrés y el apetito ha sido analizada en numerosas investigaciones. Se sabe que los niveles de grelina (una hormona relacionada con el apetito y el crecimiento) aumentan cuando se produce la sensación de hambre.

El trabajo, realizado por científicos del Centro Médico de la Universidad Southwestern de Texas (EEUU), demuestra que al aumentar la grelina artificialmente en los ratones se logra reducir los síntomas de ansiedad y depresión que se asocian a las situaciones de estrés. Esto significa que la hormona del hambre podría funcionar como un antidepresivo y ansiolítico.

"Según el estudio que hemos realizado con ratones, cuando el estrés es crónico, los niveles de la hormona del hambre aumentan, de tal forma que actúa como mecanismo de protección para reducir los síntomas relacionados con la depresión y la ansiedad", ha explicado Jeffrey Zigman, profesor adjunto de Medicina Interna y Psiquiatría de la Universidad y uno de los autores del trabajo.

"Esta investigación apoya la idea de que las hormonas del hambre no sólo se encargan de transmitir al cerebro la sensación de apetito, también coordinan la respuesta ante el estrés y probablemente ejercen un papel importante en el humor y los niveles de energía", afirma Michael Lutter, profesor de Psiquiatría y otro de los autores.

Dadas las conclusiones de esta investigación, el bloqueo de esta hormona anularía el envío de la señal de apetito al cerebro. Sin embargo, el equipo de científicos ha constatado que dicho bloqueo sólo causaría un aumento del nerviosismo.
Hambre y humor

Para determinar cómo la grelina afecta el humor, Zigman y su equipo restringieron la entrada de alimentos a los ratones de laboratorio durante 10 días. Esto hizo que sus niveles de grelina se cuadruplicaran. Sin embargo, presentaban menos síntomas de ansiedad y depresión que los ratones que accedían libremente al alimento.

Parece que los niveles de grelina no sólo aumentan cuando se siente hambre sino, además, cuando el estrés es crónico. En estos casos, la grelina sube para protegernos de la ansiedad y la depresión, es decir, actúa como un mecanismo de defensa para reducir dicho estrés.

Lutter ha afirmado que estas conclusiones podrían ser relevantes en el estudio de desórdenes alimenticios como la anorexia nerviosa. Es posible que para las personas con anorexia, perder peso y no comer (es decir, aumentar los niveles de grelina) tenga efectos relajantes o reduzca síntomas de depresión, "lo que refuerza dicha enfermedad", añade.

03 junio 2008

Depresión, atracón y obesidad, una relación íntima.

El trastorno por atracón se asocia a la depresión en más del 50% de los casos y también a la obesidad.

El desorden que consiste en comer alimentos hipercalóricos en muy poco espacio de tiempo se asocia a la depresión y a la obesidad. Las personas que lo padecen entran en un círculo vicioso: estar obesas les deprime y su estado de ánimo depresivo les conduce a comer más. La mayoría se sienten avergonzadas por su comportamiento y se lo ocultan a su médico, cuando deberían confiar plenamente en él si quieren poner remedio a este desorden. Además, hoy ya existe tratamiento, este problema tiene solución.

Los primeros estudios científicos que asocian el trastorno por atracón a la depresión son bastante recientes, apenas tienen tres años. Gracias a ellos hoy se sabe que más del 50% de los pacientes con un trastorno por atracón también sufren depresión. Y eso no es todo: se ha visto que este trastorno es muy frecuente en personas con obesidad, puesto que más del 40% ha protagonizado alguna vez estos episodios de sobreingesta de alimentos -sobre todo hipercalóricos- de forma rápida y descontrolada.

En España, el trastorno por atracón afecta a entre un 2% y un 3% de la población, sin que existan diferencias entre hombres y mujeres ni por la edad. Es más frecuente que la anorexia y la bulimia, pero se conoce menos, según datos presentados por Guadalupe Blay, miembro del Grupo de Habilidades en Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) en el XIV Congreso de esta sociedad, celebrado recientemente en Málaga.
La triada de Beck

El factor detonante del binomio trastorno por atracón-depresión es un problema psicológico de base o una baja autoestima de la persona que lo sufre. Este detonante puede explicarse a partir de la famosa teoría llamada Tríada de la Depresión de Beck. Este psiquiatra, de EE.UU., enunció en 1979 una teoría nihilista, según la cual la persona tendría un concepto negativo de sí misma, de sus experiencias vitales y nulas expectativas en el futuro, es decir, nada a lo que agarrarse y ninguna esperanza en el mañana.

El detonante del binomio atracón-depresión es un problema psicológico de base o una baja autoestima del afectado

Esta concepción de sí mismo allanaría el camino de más de uno hacia la depresión. Entre los factores psicológicos que pueden favorecer esta situación están la baja autoestima o el sentirse inferior, la falta de apoyo en la familia que tiende a recriminar al afectado que "está gordo", sentimientos de culpabilidad por su sobrepeso u obesidad, ansiedad y estrés por el trabajo. Y a la vulnerabilidad psicológica cabría añadir que "parte de las personas afectas padecen de sobrepeso condicionado genéticamente, al verse obesas se sienten tristes, empiezan a comer compulsivamente y caen en un círculo vicioso", cuenta Blay.
Atraco a la nevera

El trastorno por atracón es un desorden alimentario más frecuente que la bulimia y que la anorexia y que afecta a entre un 2% y un 3% de la población española, independientemente del sexo y de la edad. Su diagnóstico es más difícil que el de la bulimia porque los pacientes tienden a ocultar que se atracan por vergüenza y tampoco compensan la sobreingesta con conductas purgatorias que dejen señales claras del trastorno, como el esmalte de los dientes dañado por el vómito o el hallazgo de laxantes diuréticos por medio de una analítica, según información presentada en el congreso de la SEMG.

Estos pacientes son conscientes de sus problemas de sobrepeso y obesidad; la depresión también se les suele diagnosticar, ya que habitualmente se muestran tristes y melancólicos en la consulta del médico. Sin embargo, el mayor problema es detectar que sufren un trastorno por atracón, por ser algo que esconden. A través de unas entrevistas estructuradas y mediante un registro alimentario de lo que comen, si son sinceros consigo mismos y con el médico, es posible llegar a averiguarlo.

Estas personas están tan ansiosas que, al llegar a casa, lo primero que hacen es abrir la nevera y arrasarla. Son capaces de ingerir de 5.000 a 10.000 calorías de golpe, devorando una barra entera de mantequilla, un tarro de mayonesa, acabar con un bote de chocolate en polvo e, incluso, tragarse las "cosas más increíbles" como un paquete de cigarrillos o el líquido del lavavajillas cuando no tienen nada más que comer. La cuestión es llevarse algo a la boca para saciar su ansiedad, para lo cual empiezan por un tipo de alimento, picotean otros y acaban habiendo comido de todo en un momento.

Para sentirse saciados, habitualmente el organismo les impele a consumir hidratos de carbono, que son más saciantes, grasas y dulces. Estas personas suelen preferir estos grupos de alimentos a las proteínas, comenta Blay.
Atracón diurno y nocturno

Una parte importante de los afectados por el trastorno por atracón lo sufren durante la noche. El atracón nocturno es un síntoma que sufren entre un 1% y un 2% de la población, según estiman estudios realizados en Europa. Estas personas se levantan de noche, medio o totalmente sonámbulas, se dirigen a la nevera o a la despensa donde tienen los alimentos y se dan un atracón.

Pero, a diferencia del atracón diurno, no se enteran de sus andanzas nocturnas. "Sólo son conscientes de ellas cuando, al día siguiente, algún familiar se lo explica y se encuentran abiertos los envoltorios de los alimentos que han consumido de noche o las migas y restos de comida esparcidos por la casa", informa Blay.

TRES REMEDIOS PARA TRES PROBLEMAS


La clave del éxito para que las personas con trastorno por atracón recuperen el control es que "confíen en su médico. No pasa nada. Todo tiene solución, pero se tienen que motivar mucho y el médico, a su vez, debe tener empatía e implicarse en motivarles mucho", según Guadalupe Blay, de la SEMG. El primer trabajo de los pacientes es romper la barrera de la vergüenza y confiarle su descontrol con la comida. Una vez diagnosticado el problema, deberían recibir tres tipos de tratamiento.

Un tratamiento farmacológico, consistente en antidepresivos para controlar la depresión y que tienen la ventaja añadida de que son saciantes, así que también pueden ayudar a tratar el desorden alimentario. El psicoterapéutico, con orientación cognitivo-conductual para su patología depresiva y para recuperar el control en su conducta alimentaria. En tercer lugar, necesitan el apoyo de un nutricionista para restablecer sus pautas alimentarias y el peso adecuado.

En cuanto a los resultados de los tratamientos, se ha visto que el trastorno alimentario asociado a la depresión que se trata con terapia cognitivo-conductual y sin antidepresivos remite en el 39% de los pacientes, mientras que este problema remite sólo en el 20% de los tratados únicamente con antidepresivos y además hay más abandonos. En los casos en que se reciben las dos terapias combinadas el trastorno alimentario asociado a depresión remite en el 42% (sólo 3% más que los tratados únicamente con terapia psicológica) y los pacientes atendidos así también presentan más abandonos.

Estos datos, procedentes de una revisión sistemática de tratamientos elaborada por el centro Cochrane, denota el gran papel de la psicoterapia cognitivo-conductual en la recuperación de estos afectados. Se considera que un paciente está curado cuando han transcurrido cuatro años en los que se mantiene bien con la dieta y no ha sufrido recaídas. Sin embargo, y desafortunadamente, éstas suelen ser frecuentes.

Fuente: Fundación EROSKI